Anécdotas curiosas de Cauca Viejo: de un inglés enamorado del pueblo a un camión canjeado por un lote

julio 23, 2026
Lote en Cauca Viejo

Historia de la fundación de Cauca Viejo (Parte 9 de 9)

Cerramos esta serie de nueve historias con algunas de las anécdotas más entrañables de los primeros fundadores de Cauca Viejo. Fueron protagonistas de una época en la que casi todo se negociaba con creatividad.

Norman Spir Yepes y «Puebla del Río»

El anestesiólogo Norman Spir Yepes, de ascendencia turca, construyó su casa a orillas del río, bautizada «Puebla del Río», aprovechando la promoción de ladrillos en trueque. Sus padres, Edmon y Amparito, eran huéspedes frecuentes. Los fines de semana llevaban canastas con tajine, pan árabe y quibbes.

Edgar Osorio y «Creydelu»

Edgar Osorio, uno de los primeros compradores, bautizó su casa Creydelu (Cristo Rey del Universo). Cada diciembre, desde hace años, es el encargado de ensamblar el pesebre que adorna la iglesia del pueblo.

Felipe Gaviria Obregón: de Venecia a Cauca Viejo

Felipe Gaviria y su esposa María Antonieta, amiga cercana de Adriana Restrepo, originalmente planeaban construir su casa de campo en Venecia, Antioquia. Sin embargo, terminaron convenciéndose de Cauca Viejo y construyeron «Portachuelos», la primera casa de la vereda Los Lagos, hoy un verdadero museo de objetos antiguos.

Roger Langley Clinton, «la iguana»

Roger, un inglés recién llegado a Medellín, buscaba un lugar tranquilo de clima cálido. Su primera visita, un domingo silencioso, lo hizo dudar: salió a caminar de noche esperando encontrar vida nocturna y no encontró a nadie más que a la empleada del hotel.

Aun así, terminó comprando un lote en la vereda Los Lagos. Se convirtió en uno de los residentes más queridos del pueblo, apodado «la iguana» por sus largas horas de sol junto a la piscina. Decía que, viniendo del invierno canadiense, había llegado al paraíso.

El lote canjeado por un caballo y un camión de 1938

Con Antonio Mesa, fundador de la empresa de cueros Mesacé y coleccionista de carros antiguos, se hizo uno de los trueques más singulares de la historia del pueblo: un lote a cambio de un caballo trotón galopero y un camión Ford modelo 1938, pintado por el maestro Taborda de Andes.

Ese no fue el único trueque curioso. Entre los pagos recibidos por lotes en Cauca Viejo hubo carros antiguos, motos, cuadros de arte cuzqueño, esculturas del maestro Rodrigo Arenas Betancur], acciones en hoteles de Santa Marta y Coveñas, apartamentos en Medellín, e incluso una lancha.

Así se fundó Cauca Viejo: con un sueño de 1968, una apuesta de familia, una campaña publicitaria memorable, tertulias los jueves, piedra puesta a mano, y decenas de fundadores dispuestos a creer —y a negociar con imaginación— en un pueblo que todavía no existía.

Hoy, esa misma historia sigue viva en cada finca, casa y lote que AR Inmobiliaria comercializa en «Cauca Viejo. Si quieres ser parte de la próxima generación de fundadores de este pueblo, contáctanos.