Historia de la fundación de Cauca Viejo (Parte 4 de 9): licencias, crisis y una apuesta de familia
Con el respaldo del alcalde de Jericó asegurado, el proyecto de Cauca Viejo entró en una etapa decisiva: conseguir los permisos legales y, sobre todo, el dinero para construir un pueblo desde cero.
Los trámites ambientales
En enero de 1997 se inició el trámite de la licencia ambiental ante Corantioquia, territorial Cartama, recién inaugurada en Jericó. En noviembre de ese mismo año se entregó la primera licencia, correspondiente a la primera etapa del proyecto en jurisdicción de Jericó, quedando pendiente la segunda etapa en Tarso. De inmediato se organizó una oficina con una secretaria, Zuly Rodríguez, y se hizo la primera presentación del proyecto a posibles clientes en un salón social del centro comercial San Diego. A pesar del interés mostrado, nadie separó lote ese día: «la odisea apenas comenzaba».
El alcalde Rafael Arteaga Restrepo, fiel a su palabra, incluso prestó la motoniveladora del municipio para hacer los primeros trazos de calles y senderos ecológicos junto al río Cauca. Una fotografía aérea tomada por casualidad desde un vuelo privado se convertiría después en la primera imagen publicada de Cauca Viejo en un periódico.
La nueva sociedad: Andrés y Adriana entran en escena
El proyecto avanzaba, pero necesitaba más músculo financiero. Tras varias reuniones con inversionistas que no se concretaron, www.andresrestrepoinmobiliario.com y su esposa Adriana revisaron detenidamente la proyección financiera de Martín Tamayo y decidieron entrar como socios, comprando la participación de Ramiro Mejía Restrepo.
Su primera gestión como socios fue buscar un crédito en Bancolombia, presentando el proyecto directamente al presidente de la entidad, Jorge Londoño Saldarriaga. La reunión fue cordial, pero la solicitud de crédito fue rechazada por los analistas del banco, que no lograron entender la naturaleza única de un proyecto que no se parecía a nada más en Colombia.
Sin financiación bancaria, Andrés y Adriana se arriesgaron a invertir todo su patrimonio personal. Consiguieron un préstamo privado de 500 millones de pesos, a un interés del 3% mensual pagadero a 24 meses, una tasa comercial para la época. Con ese dinero se financiaron obras invisibles pero esenciales, como el acueducto y el alcantarillado, y se empezó a construir la iglesia, ícono indispensable en la fundación de cualquier pueblo antioqueño.
Para 1999, sin embargo, casi no había ventas ni dinero, y el país entero atravesaba una de sus peores crisis: recesión económica, inseguridad, guerrilla, secuestros y las temidas «pescas milagrosas» en las carreteras. Cauca Viejo se sostuvo, contra todo pronóstico, gracias a la convicción de la familia Restrepo.
En la próxima entrega: la campaña publicitaria que cambió el rumbo del proyecto y lo convirtió en noticia nacional.
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