Los fundadores de Cauca Viejo: las historias detrás de las primeras casas

julio 23, 2026
Cauca Viejo

Historia de la fundación de Cauca Viejo (Parte 8 de 9)

Este capítulo es un homenaje a quienes creyeron en Cauca Viejo cuando, en 1999, todavía era solo un sueño. Sin ellos, este pueblo no existiría.

El primer negocio: Sergio Iván Villa Maya

El primer lote de Cauca Viejo se vendió al cirujano maxilofacial Sergio Iván Villa Maya, jericoano residente en Medellín. Era bohemio y estaba enamorado de la poesía y las estrellas. Pagó parte en efectivo y parte con un carro. Disfrutó su casa —la que él mismo decía tener «en la mejor esquina de América»— hasta su fallecimiento en 2018.

La Lucía: la familia Piedrahita

Doña Regina Piedrahita y su familia, cafeteros de Betulia, conocieron el proyecto por unas vallas publicitarias en carreteras cercanas. A pesar de la crisis económica y de seguridad del país en 2001, decidieron construir su casa, La Lucía, reconocible por su imponente balcón de segundo piso.

Años después, cuando la violencia obligó a la familia a dejar Betulia, estuvieron a punto de devolver un segundo lote comprado. Sin embargo, Rodrigo Restrepo les amplió los plazos de pago, con la misma confianza que siempre tuvo en la capacidad de trabajo de la familia. Hoy, el nieto de doña Regina, Mateo Posada, creció en Cauca Viejo y llegó a presidir su consejo de administración.

El trueque de los ladrillos: Gabriel Harry Hinestrosa

Con el empresario bananero y ladrillero Gabriel Harry Hinestrosa se hizo un negocio a canje: 90 millones de pesos del año 2002, pagados enteramente en adobes de su ladrillera en Amagá. Ese trueque permitió que ocho fundadores más iniciaran la construcción de sus casas, ya que el proyecto les ofreció el material a quienes comenzaran obra antes de 60 días. Así se le dio un impulso decisivo a la construcción del pueblo.

Juan Fernando Mejía Escobar, «Jufeme»

Vicepresidente comercial de Nacional de Chocolates, Juan Fernando llegó atraído por el Periódico de Cauca Viejo y por sus raíces familiares en el Suroeste. Con el tiempo, se convirtió en uno de los fundadores que más ha disfrutado el pueblo y en una amistad cercana de la familia Restrepo. Su padre, don Jesús Mejía, fue huésped frecuente de Cauca Viejo hasta los 103 años.

Estas son solo algunas de las historias de quienes, con confianza y a veces con inventiva —pagos en carros, ladrillos o poesía—, hicieron posible que Cauca Viejo dejara de ser un sueño en un papel.

En la próxima entrega contamos más anécdotas curiosas de los fundadores, desde un inglés enamorado del pueblo hasta un caballo canjeado por un lote.

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